Aprender a Emprender (I)

Emprender siempre ha sido una opción que ha estado presente; susurrante, tentadora. Como una liberación y como un gran acto de creatividad. La concreción de los sueños como vía de escape a la crisis.

Es un tópico común decir que en España no existe cultura del emprendimiento. Como dijo Antonio Banderas en una entrevista en el hormiguero en un celebre video, estamos educados para trabajar para otros, no para emprender. El citado video hace un alegato en favor de la cultura de emprendimiento. Al final de su alocución dice que se hace país con gente que se la juega. Todos le aplauden.

el virus de la ingenuidadRaúl Tristán en su Libro: ¡Emprendedores! el virus de la ingenuidad, pone sus objeciones de esta manera en la presentación del libro: “Cada año miles de ingenuos se arruinan al caer seducidos por la cantinela de “hazte emprendedor”. Os recomiendo la siguiente entrevista. Poco más puedo añadir.

Entonces ¿qué hacemos?, ¿emprendemos o no emprendemos?. ¿Afrontamos los riesgos de emprender el proyecto que realmente nos motiva o buscamos el rinconcito (“zona de confort” le llaman ahora) donde poder vivir con tranquilidad y sin sobresaltos?. Importante disyuntiva…si acaso puedes escoger. En algunos casos nos toca decir: ¡Claro que emprendemos!.

Ya hace tiempo que nos movieron el queso y parece que no nos lo van a devolver. (En referencia al libro best-seller de motivación del psicólogo Spencer Johnson. AQUÍ, la película del libro para los más cómodo o, si quieres, una presentación animada, bastante interesante).

¿Y por dónde empezamos?. Hay muchas fuentes de información sobre ideas de empresa. Quizás de las más reconocidas por histórica sea “Emprendedores“, en revista y en página web o 1000 Ideas de Negocios o Ideas de Negocios. O en definitiva todo lo que podáis encontrar en los buscadores de Internet. creatividadNo obstante, yo prefiero hacer una buena dinámica de grupo con potenciales compañeros de aventura, dirigida por un experto en técnicas de creatividad (Brainstorming, sinéctica, matrices combinatorias, etc). Seguros que las ideas resultan más auténticas, satisfactorias y nos identificamos más con  ellas.

Los expertos dicen que nos hemos de dedicar a lo qué sabemos hacer. Quizás sea la opción más inteligente para asegurar eficiencia y garantizar la calidad del servicio/producto.

También habrá que ocuparse de la parte formal: darse de alta de autónomo.

Algo se ha movido en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Se ha incorporado:

  1. La posibilidad de capitalizar la prestación por desempleo, o pago único.
  2. Cuotas iniciales progresivas: Primeros seis meses: 50€, del mes 7 al 12: 133,52€, del mes 13 al 18: 186,92€ (para menores de 30 años este último tramo se extiende al mes 30).
  3. Posibilidad de compatibilizar la prestación por desempleo con el alta de autónomo durante 9 meses.
  4. Prestación por desempleo (llamado en este caso por cese de actividad), por accidente de trabajo, maternidad, aunque sujeto a condiciones, cotizando además por contingencias profesionales.

Mucho dirán que son condiciones mejorables y es así en algunos paises europeos. Especialmente cuando en España tenemos una cuota mínima de 266,14€ mensuales independientemente de la facturación. En otros paises pagan según facturación. En Portugal el 25,4%, en Italia el 20% , en Finlandia el 21,59%. Y en otros, además están exentos hasta que no llegan a cierta cantidad.

De momento es lo que tenemos y en lo que nos tenemos que ocupar.

Para un profesional del conocimiento, ser un free-lance es una opción que no hay que desdeñar. Al contrario es un el medio ideal donde desenvolverse, crecer y desarrollarse, sino con dedicación exclusiva, sí a tiempo parcial

En la segunda parte hablaremos de conceptos aplicados al profesional autonomó: Personal Branding y Knowmad. Esperadme.

Saludos

 

 

¿Ética para qué?

Adela CortinaEs el nombre de un libro de Adela Cortina, con el que consiguió el Premio Nacional de Ensayo de 2014, (¿Para Qué Sirve Realmente la Ética?), y es también una pregunta que me ha perseguido siempre y especialmente estas últimas semanas.

Recuerdo hace muchos años un debate entre amigos, un viernes noche en Lloret de Mar. Una parte defendía la importancia de educar en valores para conseguir una sociedad solidaria, humanista y carente de corrupción. La otra parte defendía que solamente una legislación estricta y su rigurosa aplicación podía asegurar que nadie impusiera sus intereses particulares a los intereses comunes. Debate entre estudiantes de psicología y estudiantes de derecho, sin ningún ganador claro.

En la perspectiva actual concluyo que cualquier medio es poco para dotar de sentido moral a nuestra sociedad y a los que la gobiernan.

Fuera de post (Me permitiría aconsejar, valga el atrevimiento, a los asesores de Rivera y Iglesias que cuando visiten a una universidad, recomienden a autores patrios como Aranguren, Fernando Sabater o Adela Cortina que tienen mucho que decir sobre Ética, disciplina tan escasa como necesaria, y si no a Ortega y Gasset, que con su obra “La rebelión de las masas” o “España Invertebrada” habría dado más juego que el áspero Kant).

Siempre he creído en las regulaciones sobre comportamientos éticos. Desde el Código Olivencia creado en 1998 por el Ministerio de Economía y dirigido fundamentalmente a los Consejos de Administración de las grandes empresas hasta los acuerdo internacionales como el GRID (Global Reporting Initiative). También la Guia ISO 26000 sobre Responsabilidad Social publicadas en el año 2000 y su correlato español Norma UNE 165010 EX “Ética. Sistema de gestión de la responsabilidad social en la empresa”, desarrollada por AENOR en 2009.

Sin embargo, si uno sigue los medios de comunicación, parece que la sociedad no haya avanzado mucho en este tema, si no todo lo contrario. Tendrá algo que ver con que las normas, memorias de sostenibilidad, etc. son sólo voluntarias, una guía para los que ya cumplen y no lo necesitan o un burocrático requisito documental .

En una conferencia sobre Responsabilidad Social Corporativa a la que asistí hace muchos años, de la que no citaré ni el nombre de los consultores ni las empresas invitadas, el consultor/presentador expuso que el nuevo caballo de batalla del marketing era la Ética. La tercera vez que dijo que la “Ética era rentable”, ya me sentí incómodo.

No es suficiente. Monetizar la Ética es pervertir el término. Es tan horrible como ese post que circula por Facebook en el que se compara al oficinista que se lleva un bolígrafo a casa con el político que malversa millones de fondos públicos. Como si fuera comparable la épica supervivencia del autónomo o de la madre sub mileurista con la avaricia sin fin de quien no lo necesita.

sello iso 26000La Responsabilidad Social Corporativa debería ser una fuerte convicción que manara de la Dirección en cascada a todos los directivos, mandos y empleados y además una serie de normas de obligado cumplimiento. No solamente un eje de comunicación en manos de un Responsable de Marketing.

En cuanto a Ética profesional mi planteamiento personal es cuestionarme “qué hago yo para mejorar la sociedad” y asegurarme al finalizar el día qué algo he hecho en ese sentido.

Por eso aprecio las asociaciones sin ánimo de lucro como Iniciatives Solidàries o Fundación Novaterra (por citar a las que más conozco) que con sus programas y actividades tanto aportan a los sectores más desfavorecidos de la sociedad y a esta en su conjunto.

Y por eso, valoro tanto los ambientes de trabajo que incentivan el aprendizaje, el crecimiento y asunción de responsabilidad. Donde los líderes generan confianza y utilizan el poder transformador del ejemplo. Los Great Place to Work.

Robert Levering los define de esta manera: “Un gran lugar para trabajar es aquel en el que uno confía en las personas para las que trabaja, está orgulloso de lo que hace y disfruta de las personas con las que trabaja”.

O las Happies Companies, empresas que no tienen miedo a incorporar las emociones positivas, el placer y la satisfacción al trabajo y a los desafíos de la empresa. En la convicción de que “la felicidad es buena para los negocios”.

Volviendo a Adela Cortina, cómo dice al final de uno de los capítulos, en el libro arriba citado. ¿Para que sirve la Ética? Para recordar que es más prudente cooperar que buscar el máximo beneficio individual, caiga quien caiga, buscar aliados más que enemigos. Y que esto vale para las personas, para las organizaciones, para los pueblos y los paises. Que el apoyo mutuo es más inteligente que intentar desalojar a los presuntos competidores en la lucha por la vida.

O, cómo dice una buena amiga mía: “La única competencia esencial es ser buena persona“.

La panoplia del guerrero

panoplia

Homero en el Canto XVIII de la Iliada, describe la panoplia, o colección de armas, de Aquiles.

Me licencié en Psicología en el año 1992. Entonces, la carrera se cursaba en 5 años, no existían el Plan Bolonia ni los créditos. Los master eran opcionales y prescindibles. Se suponía que los estudios universitarios te capacitaban por si solos para el ejercicio profesional y la actividad científica.

Una carrera muy cargada en lo científico: con Psicometría, Estadística, Psicología matemática, Psicología experimental. También en cultura general y fundamentos con asignaturas como Hª de la Psicología, Lógica, Hª de la Filosofía antigua y medieval, Sociología. Algo en lo profesional: Psicología clínica, Psicología del trabajo, Psicoterapia y modificación de conducta… Con especial cariño recuerdo asignaturas como Psicología Social y Psicología del Trabajo fuente de inspiración y piedra angular en mi desarrollo profesional.

Los manuales de Pinillos (Principios de Psicología), J.M. Peiró (Psicología de la Organización), Cristina Botella (Introducción a los tratamientos psicológicos) todavía forman parte destacada de mi biblioteca.

Los autores con los que me eduqué fueron: Wundt, pionero en psicología experimental, V. Frankl, con su voluntad de sentido y la logoterapia, Milgram, con sus inquietantes estudios sobre obediencia a la autoridad. Y con métodos y técnicas como la desensilización sistemática, la relajación progresiva de Bernstein, la teoría de la atribución, etc.

La terapia Gestalt de Reich y las técnicas conductuales de Pavlov, Watson, Skinner las estudié pero me inclinaba más por un enfoque sociocognitivo más en la línea de A. Bandura (aprendizaje vicario), Beck con la terapia cognitiva, Ellis y Grieger con su terapia racional-emotiva, etc.

Parecía un cuerpo teórico/práctico suficiente para enfrentarse a la vida. Pero no.

Hizo falta realizar un Master en Gestión de Recursos Humanos (1993) para hacer la conexión con el mundo empresarial. Otro en Gestión de la Calidad (1996), muy en boga con la eclosión de ISO 9001 y 9002. Con la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y la inclusión de está área de trabajo en las funciones del departamento de RRHH hubo que hacer el master (2004) para optar al Nivel Superior. Y si uno aspiraba a dirigir un Departamento de Recursos Humanos era imprescindible además hacer un curso superior en Derecho Laboral y Seguridad Laboral (2006).

Y mientras le daba forma a mis competencias profesionales, la Psicología como ciencia y disciplina no dejaba de avanzar.

Surgió la Gestión por Competencias, popularizándose en 1992. La definición de competencias que aportaban los autores era el conjunto de motivaciones, aptitudes y comportamientos que influyen en la eficacia de la acción. Al poco Daniel Goleman expuso al gran público el término de Inteligencia Emocional (1995), concepto que Howard Gardner, ya adelantó en su libro Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica.

la autentica felicidadPor si no fuera poco Martín Seligman (1999) en la conferencia inagural para su periodo presidencial de la American Psychological, le dió la vuelta a la psicología tradicional que se enfocaba solamente en las emociones negativas y en cómo tratarlas para enfocarse en cómo lograr que las personas sean felices y que su nivel de bienestar crezca. Y así de un plumazo creó la Psicología Positiva, nuevo paradigma en la psicología.

Y más ideas, avances y técnicas nuevas: mindfulness de Jon Kabat-Zinn, programa de desarrollo de la personalidad resistente (Hardiness), etc. Por no hablar de la revolución en el campo del saber de las neurociencias propiciadas por modernas técnicas de exploración funcional del cerebro y por el enfoque multidisciplinar.

En definitiva, un sin fin de avances que obliga a un esfuerzo de actualización constante.

Por eso, cuando en una reciente entrevista de trabajo me preguntaron “¿Tú sabrías hacer esto?”, la primera respuesta que aflora a la mente es “y si no, lo aprendo, como siempre he hecho y como siempre haré”.

Y así ando pertrechado con una Panoplia (de conocimientos) digna de Aquiles. Nada que envidiar a las bellas grebas, broquel, yelmo e historiado escudo que fundiera Hefesto, el muy ilustre cojitranco.

Pero no puedo dejar de recordar que aunque Aquiles fuera el más valeroso guerrero fue el pérfido Ulises con sus añagazas quien conquistó Troya.