La panoplia del guerrero

panoplia

Homero en el Canto XVIII de la Iliada, describe la panoplia, o colección de armas, de Aquiles.

Me licencié en Psicología en el año 1992. Entonces, la carrera se cursaba en 5 años, no existían el Plan Bolonia ni los créditos. Los master eran opcionales y prescindibles. Se suponía que los estudios universitarios te capacitaban por si solos para el ejercicio profesional y la actividad científica.

Una carrera muy cargada en lo científico: con Psicometría, Estadística, Psicología matemática, Psicología experimental. También en cultura general y fundamentos con asignaturas como Hª de la Psicología, Lógica, Hª de la Filosofía antigua y medieval, Sociología. Algo en lo profesional: Psicología clínica, Psicología del trabajo, Psicoterapia y modificación de conducta… Con especial cariño recuerdo asignaturas como Psicología Social y Psicología del Trabajo fuente de inspiración y piedra angular en mi desarrollo profesional.

Los manuales de Pinillos (Principios de Psicología), J.M. Peiró (Psicología de la Organización), Cristina Botella (Introducción a los tratamientos psicológicos) todavía forman parte destacada de mi biblioteca.

Los autores con los que me eduqué fueron: Wundt, pionero en psicología experimental, V. Frankl, con su voluntad de sentido y la logoterapia, Milgram, con sus inquietantes estudios sobre obediencia a la autoridad. Y con métodos y técnicas como la desensilización sistemática, la relajación progresiva de Bernstein, la teoría de la atribución, etc.

La terapia Gestalt de Reich y las técnicas conductuales de Pavlov, Watson, Skinner las estudié pero me inclinaba más por un enfoque sociocognitivo más en la línea de A. Bandura (aprendizaje vicario), Beck con la terapia cognitiva, Ellis y Grieger con su terapia racional-emotiva, etc.

Parecía un cuerpo teórico/práctico suficiente para enfrentarse a la vida. Pero no.

Hizo falta realizar un Master en Gestión de Recursos Humanos (1993) para hacer la conexión con el mundo empresarial. Otro en Gestión de la Calidad (1996), muy en boga con la eclosión de ISO 9001 y 9002. Con la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y la inclusión de está área de trabajo en las funciones del departamento de RRHH hubo que hacer el master (2004) para optar al Nivel Superior. Y si uno aspiraba a dirigir un Departamento de Recursos Humanos era imprescindible además hacer un curso superior en Derecho Laboral y Seguridad Laboral (2006).

Y mientras le daba forma a mis competencias profesionales, la Psicología como ciencia y disciplina no dejaba de avanzar.

Surgió la Gestión por Competencias, popularizándose en 1992. La definición de competencias que aportaban los autores era el conjunto de motivaciones, aptitudes y comportamientos que influyen en la eficacia de la acción. Al poco Daniel Goleman expuso al gran público el término de Inteligencia Emocional (1995), concepto que Howard Gardner, ya adelantó en su libro Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica.

la autentica felicidadPor si no fuera poco Martín Seligman (1999) en la conferencia inagural para su periodo presidencial de la American Psychological, le dió la vuelta a la psicología tradicional que se enfocaba solamente en las emociones negativas y en cómo tratarlas para enfocarse en cómo lograr que las personas sean felices y que su nivel de bienestar crezca. Y así de un plumazo creó la Psicología Positiva, nuevo paradigma en la psicología.

Y más ideas, avances y técnicas nuevas: mindfulness de Jon Kabat-Zinn, programa de desarrollo de la personalidad resistente (Hardiness), etc. Por no hablar de la revolución en el campo del saber de las neurociencias propiciadas por modernas técnicas de exploración funcional del cerebro y por el enfoque multidisciplinar.

En definitiva, un sin fin de avances que obliga a un esfuerzo de actualización constante.

Por eso, cuando en una reciente entrevista de trabajo me preguntaron “¿Tú sabrías hacer esto?”, la primera respuesta que aflora a la mente es “y si no, lo aprendo, como siempre he hecho y como siempre haré”.

Y así ando pertrechado con una Panoplia (de conocimientos) digna de Aquiles. Nada que envidiar a las bellas grebas, broquel, yelmo e historiado escudo que fundiera Hefesto, el muy ilustre cojitranco.

Pero no puedo dejar de recordar que aunque Aquiles fuera el más valeroso guerrero fue el pérfido Ulises con sus añagazas quien conquistó Troya.

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Un pensamiento en “La panoplia del guerrero

  1. Los conocimientos y las armas de Aquiles.¡Excelente metafora!
    El hecho de ser autodidacta se ha vuelto imprescindible y creo que es bueno porque de esta manera, aumentamos nuestras “armas”.
    Por ultimo, prefiero ser Aquiles que Ulises.

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