La búsqueda de empleo en +45 (3/3)

Continuamos y finalizamos el artículo que me hubiese gustado leer sobre búsqueda de empleo en su tercera entrega.

Querido amigo, lamento haberte dejado en la espera, supongo que la habrás aprovechado para poner en práctica lo que hemos estado hablando.

El tema que estábamos tratando en la segunda entrega del post era la entrevista. Esta parte te va a gustar especialmente, puesto que el tema es VENCER LOS PREJUCIOS SOBRE LOS MAYORES DE 45 AÑOS.

Sí, amigo, entramos en harina, en tu propia especificidad. Antes que nada quiero decirte una cosa, esos prejuicios o estereotipos existen independientemente de que el entrevistador los saque en la entrevista. Así que más vale que estes preparado para ello y seas tú quien los desmonte antes de que se te juzgue por ellos. 

Pero antes analicemos qué es un prejuicio. Según la Real Academia de la Lengua “es la acción de juzgar las cosas antes del tiempo oportuno, o sin tener de ellas cabal conocimiento”.

Sin entrar en la investigación de los psicólogos sociales en los estereotipos y prejuicios, (AQUÍ un buen artículo del tema) déjame señalarte dos cosas:

  • Los prejuicios tiene un fuerte componente social, construidos con información errónea, exagerada o generalizaciones accidentales a lo largo de más de una vida. Son tan difíciles de vencer como generalizadas.
  • La toma de decisiones del entrevistador se basará más en la teoría del Hombre económico de March y Simon (1975) que dice que el hombre buscará la información mínima suficiente para hacerse un juicio de valor, despreciando toda la demás. Si añadimos a esto la economía mental, es decir el ahorro de energía nos lleva a pensar que los prejuicios son una atajo para la inteligencia, una vía rápida y acrítica para evaluar sin conocer.

Mi conclusión es: si no haces nada, el entrevistador se dejará llevar por los prejucios. Por lo tanto, ahí va mi primer consejo, prepárate para darle fuerte con un mazo a una imaginaria campana pegada a la oreja del entrevistador. Despiértalo y oblígale a revisar sus ideas preconcebidas para que te juzgue y valore como ser único no como subproducto social.

entrevista

Eso está muy bien, pensarás,  pero ¿Cómo lo hago?. Pues identificando los prejuicios y prepararte para desmontarlos. Primero vamos a identificarlos:

  1. Prejuicio nº1: La sobrecualificación

¿Nunca te han dicho: tu CV es demasiado bueno para este puesto?. Ya te digo de inicio, que esto no es nada más que una excusa. Una burda mentira para desestimarte de manera elegante e intentando no lastimarte. Nadie rechazaría a un profesional cualificado porqué tiene unas competencias superiores a las necesarias para el puesto. Tu tarea es averiguar que hay detrás de esa penosa excusa y ponerle remedio y para ello nada mejor que preguntar directamente al entrevistador: ¿Por qué piensa Vd. que mi cualificación puede ser un problema?. Varias respuestas pueden darte:

  • Nivel retributivo

Es posible que piense que su oferta económica no sea suficientemente atractiva. Por supuesto tú manejaras cifras: las de empleos anteriores, las que te han dicho familiares y amigos, las de estudios retributivos como los de Michael Page . Mínimos, medios, óptimos a lo mejor hasta pensarás que puedes negociar. Te voy a ser claro, aunque te duela. ¿Porqué piensas que puedes negociar tu salario, alma de cántaro? Las empresas ya tienen asignado unos presupuestos y siguen unas políticas retributivas, es poco el margen para negociar. No te creas todos los artículos que leas en Linkedin. Tu respuesta más práctica ante la pregunta ¿Qué quieres cobrar? es: “Lo que la política retributiva de la empresa tenga estimada para un puesto de trabajo con este nivel de responsabilidad y categoría laboral“. Al fin y al cabo es lo que van a hacer, contigo o sin ti. De esta manera les dejas claro que te integras en la empresa y les pides que contigo no hagan una excepción a la baja. La pelota queda en su tejado. Eso sí, deja claro has cobrado diferentes salarios en tu vida profesional en función del nivel de responsabilidad y del puesto”

  • Marcharte ante una mejor oferta

Es posible que duden del nivel de compromiso que vas a tener con la empresa. Es difícil de convencer a quien desconfía de ti. Puedes decirles que valoras mucho la oportunidad que se te ofrece o que está demostrado que los trabajadores senior tienen un mayor nivel de compromiso (artículo). También puedes decirles que hay motivadores que ya no te afectan (¿dinero?, ¿estatus?) lo suficiente como para abandonar a una empresa que ha confiado en ti y a un proyecto que has hecho tuyo. Pero al final es cuestión de confianza. No puedes más que decir que “igual que confias en ellos esperas que ellos confién en ti”. y esperar que eso sea suficiente.

  • Temor a que te desmotives antes tareas monótonas

Puede ser que piensen eso del puesto de trabajo. Habrá que recordarles que no hay tarea menor, que en tu vida laboral has contribuido a las objetivos de la empresa desde varias posiciones o los puedes enfocar más en el estímulo del proyecto más que en la tarea, como la teoría z de la motivación, la de los tres albañiles.

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  • Temor a que superiores se sientan amenazados por tu nivel superior

Cuestión espinosa pero real. Hay personas que tienen ese miedo a ser sobrepasadas por trabajadores más preparadas y hay quienes sencillamente no desean que los demás tengan iniciativa y decisión. ¿Qué hacer ante ello?. No soy partidario de aparentar más humildad que la necesaria, puesto que el empleador o el empresario si que valoran positivamente esas cualidades y en el fondo desean que ese jefe inmediato tenga otra actitud.

El caso es que si se siente amenazado es por inseguridad personal. Habrá que demostrar capacidad para acompañar a los demás en su crecimiento, a ser un buen mentor, generoso en la dedicación a los demás y hablar en términos de “equipo” y “proyecto”, en lugar de “puesto de trabajo” y “empresa”.   

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Prejuicio nº2: La falta de actualización profesional

Es posible que piensen que nos hemos quedado en la era analógica, que no hemos incorporado nuevas técnicas y aplicaciones.

Esto hay que cortarlo de raíz. Primero por que NO HA DE SER CIERTO.

Hay que contraatacar pillándoles con el pie cambiado. Prepara una demostración práctica, un referente de ultimísima actualización, dándoles a entender que “quien puede lo más puede lo menos”. Si hablamos de presencia en la redes hablemos, por ejemplo, de índice klout , que informa sobre nuestra presencia en las redes, comentándoles que es superior a la media. Si nos preguntan si sabemos inglés, contestemos en inglés una frase aprendida, valorarán nuestra iniciativa y desinhibición y minimizará el impacto por no saber suficiente inglés.

Prejuicio nº3: La capacidad para adaptarse al puesto

Contéstales que la experiencia profesional te ha dado mayor capacidad de análisis, memoria asociativa, desinhibición, conocimiento de uno mismo. Las diferentes situaciones que has vivido han hecho que seas capaz de analizar las cosas correctamente y tomar mejores decisiones.

La capacidad de adaptación tiene que ver con la calidad y diversidad de la experiencia profesional y con los rasgos y competencias inherentes a su personalidad (sociabilidad, empatía, manejo de la presión, autonomía, etc.), NO CON LA EDAD.

Prejuicio nº4: Pérdida de vigor físico y resistencia

Decía un amigo que estar en paro rejuvenece, supongo que lo decía en el mismo sentido que vemos que los recién divorciados cuidan mejor su aspecto. Hay que cuidarse tal como decíamos en el anterior post el capital erótico.

En todo caso, es dudoso que la resistencia disminuya con la edad. Pero lo que si hay que poner de manifiesto que el camino de la eficiencia, que todos anhelan recorrer, nosotros ya lo dominamos. ¿Cómo?: sabemos priorizar, tomar decisiones, implicar al equipo y apoyarnos en los compañeros. Sabemos buscar recursos y gestionar el tiempo. En definitiva sabemos rentabilizar mejor el tiempo y conciliar la vida laboral. Es lo que la experiencia vital nos ha dado. No perdemos el tiempo persiguiendo pokemons (cómo metáfora de distracciones mundanas y sin valor).

Prejuicio nº5: Falta de disponibilidad de horarios

Es un hecho que las personas que buscan un empleo a tiempo completo en este rango de edad están más disponibles -para viajar, trabajar fuera de horario regular, incluso mudarse por exigencias de trabajo- que las que tienen 10-20 años menos porque, de haber tenido hijos, ya se han independizado o están por hacerlo, por lo que las obligaciones familiares son significativamente menores

 En todo caso, amigo mío, la búsqueda de empleo es difícil en todas la edades. Esta, la tuya, tiene sus propias características que has de asumir y manejar.

Hay trabajo por hacer, conseguir una efectiva Igualdad de Oportunidades y dejar de manifiesto que la sociedad no puede desaprovechar el talento que los trabajadores senior han entrenado y perfeccionado durante su vida profesional.

 

 

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