Davos o la demolición mal controlada

Un año más se ha celebrado el Foro Anual de Davos. Resumiendo, es una fundación donde se reúnen los principales líderes empresariales y políticos internacionales además de periodistas e intelectuales selectos para analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo.

davos3Un encuentro controvertido siempre, y especialmente este año. Cómo podemos leer en el artículo del País: “¿El fin de Davos?”, o en el artículo del prestigioso Larry Summers, “Disillusioned in Davos”, que acusa a los líderes mundiales de pasividad antes los riesgos globales, recordando la célebre frase “La única cosa necesaria para el triunfo de los malvados es que los hombres buenos no hagan nada”.

En esta edición Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, estuvo presente para hacer un llamamiento a adoptar medidas para combatir la desigualdad. Para más información.

Al parecer una de las críticas es que si bien diagnostican con precisión los problemas que nos aquejan, no muestran el mismo acierto, ni empeño en generar ideas, influir y servir de guía a quienes manejan las políticas mundiales.

Pero lo cierto es que como reunión de expertos nos da mucha información sobre cual es el devenir de nuestra sociedad, de los riesgos globales y también de cuales son las tendencias. Un buen artículo cómo ESTE, nos da la clave de este foro.

Entre los 3000 asistentes en más de 400 reuniones bilaterales asistieron muchas personalidades importantes célebres que nos deleitaron con “pintorescas” declaraciones:

  • El secretario general del partido comunista chino Xi Jinpin defendiendo el libre comercio.
  • Jack Ma fundador de Ali baba, diciendo que los americanos no revierten en su gente los beneficios empresariales y en cambio él va a facilitar la creación de un millón de puestos de trabajo en USA.
  • Theresa May afirmando que el Reino Unido seguirá abierto al talento internacional, a la inmigración cualificada (a la otra mejor no).
  • A Scaramucci, enviado de Trump diciendo que Trump no quiere que la UE desaparezca, que los burócratas de Bruselas no gestionan bien la UE y que se toman decisiones “sin comprender las implicaciones en los países miembros“.
  • A Christina Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), explicando que el aumento de la desigualdad explica la falta de confianza de los ciudadanos.

En fin… (suspiros).

Si en la pasada edición fue la cuarta Revolución Industrial, el lema de la conferencia de 2017 es ‘Liderazgo sensible y responsable’ (Responsive and Responsible Leadership).

Un evidente reconocimiento de la falta de liderazgo de nuestro tiempo.

Así lo expresa Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial.«Liderazgo responsable significa reconocer la creciente frustración y descontento entre aquellos que no están experimentando el desarrollo económico y el progreso social. Su situación sólo se volverá más incierta con el inicio de la Cuarta Revolución Industrial y su impacto en el futuro empleo. El Liderazgo Responsivo requiere un compromiso más profundo con el desarrollo inclusivo y el crecimiento equitativo, tanto a nivel nacional como global».

Este liderazgo sensible y responsable habrá de aplicarse también en las empresas actuales. La llamada Industria 4.0, los modelos organizativos agiles, la economía colaborativa, y las relaciones laborales basadas en la temporalidad y la flexibilidad demanda un nuevo tipo de liderazgo. Un líder del siglo XXI con características particulares que no todos cumplen (tema para un próximo post)

Los efectos diruptivos de la Cuarta Revolución Industrial, demandan nuevos directivos, una refundación de los departamentos de recursos humanos y un papel más intensivo de las instituciones educativas y gobiernos.

Mención especial tiene el Global Risks Report, uno de los informes de Davos más relevantes por su rigor e interés.

En video corto (3′ 10″)

y en documento PDF.

En esta edición se han subrayado tres tendencias como las principales amenazas a la estabilidad global: la desigualdad económica, la polarización social y los peligros medioambientales.

Al hilo de este tema, el pasado 26 de enero ETNOR celebró su conferencia mensual  que con el título: La transformación digital de la economía y sus consecuencias en la empresa planteaba la revolución que supone la Industria 4.0, los ponentes, dos reconocidos profesionales en empresas de servicios celebraban la mejora de productividad que va a suponer.

Siendo como era un foro de ética social y económica, los asistentes sacaron a colación el impacto que va tener en el mercado de trabajo la automatización. La respuesta no es clara.

Francisco González (BBVA) decía en Davos, 2017: “Toda transformación provoca a corto plazo la destrucción de algunos empleos, pero también la creación de otros muchos nuevos que es imposible predecir”. En una confianza total en que la sociedad se autorregulará para absorber y compensar los avances tecnológicos.

Es posible que así sea, que el sistema educativo sea capaz de reaccionar rápida y eficazmente y que los nativos digitales no sufran la brecha que nosotros percibimos. Pero es más probable que el proceso de adaptación sea duro y difícil y deje en la cuneta a un gran colectivo de personas

Cómo dice Piketi los cambios de paradigma no son instantáneos y durante ese proceso se van a genera muchas oportunidades que unos pocos sabrán aprovechar y que muchos otros sufrirán siendo expulsados del mercado laboral.

Por ello Davos recomienda prepararse para el torbellino de cambios que significa la Cuarta Revolución Industrial, pero me temo que el laissez faire se ha instalado en los principios de nuestros ¿líderes?.

Y termino con una espléndida presentación en slideshare de Antoni Gutiérrez-Rubí

 

 

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